
Tengo guardadas en el cajón toda clase de despedidas:
Esas de chocolate, que se dicen pero no se cumplen, que se pronuncian tantas veces con el afán de ser cumplidas, pero sin lograrlo, se repiten una y otra vez.
Las de besos de café, que pretenden despedirse con dulzura, sin hacer dramas y sin voltear atrás. Las que intentan quedarse con un buen sabor de boca, pero son amargas.
Las de lágrimas saladas, que son arrancadas con dificultad, a veces van acompañadas de un abrazo.
Todas son dolorosas, pero las peores son las que nunca suceden, las que no tienen explicación, sólo pasan, como pasa la vida y el tiempo y las estaciones... Y uno no puede llorarlas: por que no puede vivirlas realmente. Y cada día espera entenderlas, no pierde la esperanza de que sucedan, no para cambiar las cosas, pero para dejárlas atrás.
Esas, esas no las tengo en mi cajón, esas las estrujo entre mis manos, no puedo dejarlas ir. Las recorro con mis dedos, las acaricio , las miro, las beso y las lleno de las lágrimas que caen sin entender su razón.
Esas de chocolate, que se dicen pero no se cumplen, que se pronuncian tantas veces con el afán de ser cumplidas, pero sin lograrlo, se repiten una y otra vez.
Las de besos de café, que pretenden despedirse con dulzura, sin hacer dramas y sin voltear atrás. Las que intentan quedarse con un buen sabor de boca, pero son amargas.
Las de lágrimas saladas, que son arrancadas con dificultad, a veces van acompañadas de un abrazo.
Todas son dolorosas, pero las peores son las que nunca suceden, las que no tienen explicación, sólo pasan, como pasa la vida y el tiempo y las estaciones... Y uno no puede llorarlas: por que no puede vivirlas realmente. Y cada día espera entenderlas, no pierde la esperanza de que sucedan, no para cambiar las cosas, pero para dejárlas atrás.
Esas, esas no las tengo en mi cajón, esas las estrujo entre mis manos, no puedo dejarlas ir. Las recorro con mis dedos, las acaricio , las miro, las beso y las lleno de las lágrimas que caen sin entender su razón.
2 comentarios:
son terribles, porque además, parecen imposibles de trascender, odio esas despedidas...
La esencia es no llorar aquellas que no guardan explicación, no por que la merezcas, sino por la pavura de aquél que la ocultó....
de chocolate, de besos de café, de lágrimas saladas, de aquellas que nunca suceden, despedidas al fin y al cabo
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