
Lo creo hoy, hoy sí, pero me aterroriza el tiempo. ¿Qué te ofrezco yo, qué te doy yo?Un alma desesperada que te hace señas, signos, desde lejo, cuando todo pide estar a tu lado, en tus brazos, hundido en ti. ¿No soy un cobarde al ofrcerte este amor así? ¿No sería más digno de un hombre valeroso arrancarse todo del corazón, quitarse de tu camino, y ya que no me puedo ofrecr entero a ti, no ofrecerte esta angustiada forma de amor? Porqué sufro, sufro horriblemente la separación, atrozmente (...) siento tentaiones de locura: tirar todo lo que tengo, mi nombre, mi carrera, todo.
Pedro Salinas