Esta tarde llueve, como nunca;
y notengo ganas de vivir, corazón.
Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?
Viste de gracia y pena; viste de mujer.
Esta tarde en Lima llueve.
Y yo recuerdolas cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su "No seas así!"
Mis violentas flores negras;
y la bárbaray enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
Por eso esta tarde, como nunca,
voycon este búho, con este corazón.
Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.
Esta tarde llueve, llueve mucho.
¡Y no tengo ganas de vivir, corazón!
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miércoles, 6 de febrero de 2008
viernes, 26 de octubre de 2007
DESPEDIDA
Conque entonces, adiós.
¿No olvidas nada?
Bueno, vete... Podemos despedirnos.
¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
Te dejo, puedes irte...
Aunque no, espera,
espera todavíaque pare de llover...
Espera un rato.
Y sobre todo, ve bien abrigada,
pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
Un abrigo de invierno es lo que habríaque ponerte...
¿De modo que te he devuelto todo?
¿No tengo tuyo nada?
¿Has tomado tus cartas, tu retrato?
Y bien, mírame ahora, amiga mía;
pues que en fin, ya va uno a despedirse.
¡Vaya! No hay que afligirse;
¡vamos!, ¡no hay que llorar, qué tontería!
¡Y qué esfuerzo tan grandenecesitan hacer nuestras cabezas,
para poder imaginar y vernosotra vez
los amantesaquellos tan rendidos y tan tiernosque habíamos sido antes!
Nos habíamos las vidas entregadopara siempre,
uno al otro, eternamente,
y he aquí que ahora nos las devolvemos,
y tú vas a dejarme y yo voy a dejarte,
y pronto partiremos
cada quien con su nombre, por su lado...
Recomenzar... vagar...vivir en otra parte...
Por supuesto, al principio sufriremos.
Pero luego vendrá piadoso olvido,
único amigo fiel que nos perdona;
y habrá otra vez en que tú y yo tornaremosa ser como hemos sido,
entre todas las otras, dos personas.
Así es que vas a entrar a mi pasado.
Y he de verte en la calle desde lejos,
sin cruzar, para hablarte, a la otra acera,
y nos alejaremos distraídos
y pasarás ligeracon trajes para mí desconocidos.
Y estaremos sin vernos largos meses,
y olvidaré el sabor de tus caricias,
y mis amigos te darán noticiasde "aquel amigo tuyo".
Y yo a mi vez,
con ansia reprimidapor el mal fingido orgullo,
preguntaré por la que fue mi estrella
y al referirme a ti, que eres mi vida,
a ti, que eras mi fuerza y mi dulzura,
diré: ¿cómo va aquella?
Nuestro gran corazón, ¡qué pequeño era!
Nuestros muchos propósitos, ¡qué pocos!;
y sin embargo, estábamos tan locos
al principio, en aquella primavera.
¡Te acuerdas?
¡La apoteosis! ¡El encanto!
¡Nos amábamos tanto!
¿Y esto era aquel amor?
¡Quién lo creyera!
De modo que nosotros -aún nosotros-,
cuando de amor hablamos
¿somos como los otros?
He aquí el valor que damosa la frase de amor que nos conmueve.
¡Qué desgracia, Dios mío que seamoslo mismo que son todos!
¡Cómo llueve!
Tú no puedes salir así lloviendo.
¡Vamos!, quédate,
mira, te lo ruego,
ya trataremos de entendernos luego.
Haremos nuevos planes,
y aun cuando el corazón haya cambiado,
quizá revivirá el amor pasadoal encanto de viejos ademanes.
Haremos lo posible;se portará uno bien.
Tú, serás buena,
Y luego... es increíble,tiene uno sus costumbres;
la cadena llega a veces a ser necesidad.
Siéntate aquí, bien mío:
recordarás junto de mí tu hastío,
y yo cerca de ti mi soledad.
Paul Geraldy
Solo pongo este post porque no encontré valor para escribir con mis palabras la despedida, así que tomo de la mano de uno grande...
¿No olvidas nada?
Bueno, vete... Podemos despedirnos.
¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
Te dejo, puedes irte...
Aunque no, espera,
espera todavíaque pare de llover...
Espera un rato.
Y sobre todo, ve bien abrigada,
pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
Un abrigo de invierno es lo que habríaque ponerte...
¿De modo que te he devuelto todo?
¿No tengo tuyo nada?
¿Has tomado tus cartas, tu retrato?
Y bien, mírame ahora, amiga mía;
pues que en fin, ya va uno a despedirse.
¡Vaya! No hay que afligirse;
¡vamos!, ¡no hay que llorar, qué tontería!
¡Y qué esfuerzo tan grandenecesitan hacer nuestras cabezas,
para poder imaginar y vernosotra vez
los amantesaquellos tan rendidos y tan tiernosque habíamos sido antes!
Nos habíamos las vidas entregadopara siempre,
uno al otro, eternamente,
y he aquí que ahora nos las devolvemos,
y tú vas a dejarme y yo voy a dejarte,
y pronto partiremos
cada quien con su nombre, por su lado...
Recomenzar... vagar...vivir en otra parte...
Por supuesto, al principio sufriremos.
Pero luego vendrá piadoso olvido,
único amigo fiel que nos perdona;
y habrá otra vez en que tú y yo tornaremosa ser como hemos sido,
entre todas las otras, dos personas.
Así es que vas a entrar a mi pasado.
Y he de verte en la calle desde lejos,
sin cruzar, para hablarte, a la otra acera,
y nos alejaremos distraídos
y pasarás ligeracon trajes para mí desconocidos.
Y estaremos sin vernos largos meses,
y olvidaré el sabor de tus caricias,
y mis amigos te darán noticiasde "aquel amigo tuyo".
Y yo a mi vez,
con ansia reprimidapor el mal fingido orgullo,
preguntaré por la que fue mi estrella
y al referirme a ti, que eres mi vida,
a ti, que eras mi fuerza y mi dulzura,
diré: ¿cómo va aquella?
Nuestro gran corazón, ¡qué pequeño era!
Nuestros muchos propósitos, ¡qué pocos!;
y sin embargo, estábamos tan locos
al principio, en aquella primavera.
¡Te acuerdas?
¡La apoteosis! ¡El encanto!
¡Nos amábamos tanto!
¿Y esto era aquel amor?
¡Quién lo creyera!
De modo que nosotros -aún nosotros-,
cuando de amor hablamos
¿somos como los otros?
He aquí el valor que damosa la frase de amor que nos conmueve.
¡Qué desgracia, Dios mío que seamoslo mismo que son todos!
¡Cómo llueve!
Tú no puedes salir así lloviendo.
¡Vamos!, quédate,
mira, te lo ruego,
ya trataremos de entendernos luego.
Haremos nuevos planes,
y aun cuando el corazón haya cambiado,
quizá revivirá el amor pasadoal encanto de viejos ademanes.
Haremos lo posible;se portará uno bien.
Tú, serás buena,
Y luego... es increíble,tiene uno sus costumbres;
la cadena llega a veces a ser necesidad.
Siéntate aquí, bien mío:
recordarás junto de mí tu hastío,
y yo cerca de ti mi soledad.
Paul Geraldy
Solo pongo este post porque no encontré valor para escribir con mis palabras la despedida, así que tomo de la mano de uno grande...
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miércoles, 5 de septiembre de 2007
El final del cuento

Hace años me pediste ser parte de mi historia, escribiste en mis páginas desoladas y las llenaste de negras gotas de tinta.
Pasaba cada minuto impaciente, esperando que derramaras mi destino en aquella blancura solitaria.
Pronto nuestra historia fue siendo más sólida, los personajes tomaban su papel y nuestra historia se convirtió en algo digno de sufir y disfrutar.
Yo no hacía más que ser en tus manos, moverme a un lado y a otro, intentar adaptarme a los ambientes en que me ponías, a la gente que colocabas a mi lado.
Pasó el tiempo, yo cada día me aferraba más a tu mano, a tus letras en mi historia, sufría al no entenderte, pero no me importaba porque sabía que la mañana siguiente seguirías escribiendo… y así cada día, hasta que encontrára algún sentido.
Con la noche llegaba el llanto y la desesperación, la impotencia de la libertad, la posibilidad de una determinación eterna… y con la mañana la seguridad de tus brazos y la confianza de tu cariño.
Hasta que un día… decidiste marcharte, no diste explicaciones, sólo dijiste que seguirías aquí y que lo entendería algún día. No pude decirte que no. Te dejé marchar. Por alguna extraña razón sentí mía esta vida y a la vez... la desesperación, la soledad, la angustia.
Ahora no habrá nadie que escriba esta historia y al ver el vacío de las páginas me estremezco pensando cómo acabará… no lo sé, pero creo que el final de nuestro cuento fue este: “Él se marchó, dejándola con una extraña sensación en las entrañas, sin entender las razónes… queriendo querer una vida sin Él…”
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sábado, 18 de agosto de 2007
La melancolía dando paso a Delgadillo...

Hoy la melancolía me hace inevitable transcribir un fragmento de una canción de Fernando Delgadillo, llamada "Estoy aquí"... muy buena:
"Él la ve con ojos llorosos, ella ya no lo mira, pero se acuerda de Él por unas fotos, unas fotos viejas que se han ido desgastando, igual que las promesas de Amor Eterno que se perdieron con los años. Ella esta cansada y aburrida. Él esta mirandola y casi no ve nada...¿De qué se habra enamorado?...¿Porqué ella se ve como en humo?... ¿Porqué él se pasa la vida inventando?"
lunes, 13 de agosto de 2007
¿Caundo volveras?

El dia amanecio nublado y si... Contigo... Aun no puedo evitar borrar esta sonrisa de mi cara... no se ha caido el cielo, ni se han venido abajo las estrellas. Sin embargo en el fondo de mi empieza a haber un sentimiento de libertad: si... mi muy ansiada libertad... Aun asi tengo miedo, y aveces me sorprendo diciendo entre sueños: ¿Cuando... volveras? Ya no me da miedo decirtelo a la cara: te extraño aun estando tan cerca, te extraño teniendo tu mano sobre mis ojos, te extraño aunque no me dejas, aunque estas aqui, y no te vas y me prometes que aqui estaras siempre. Vuelve!!!
martes, 17 de julio de 2007
No te vayas todavia...
Si, lo se... Se que es hora, que me esperan en otro lugar. Se que no hay tiempo de explicar tantos años. Se que mis lagrimas en los ojos ya no te dicen nada, que te has acostumbrado a ellas. Solo te pido antes de irte que me mires a los ojos, que me dejes leer en ellos mi verdad, que me dejes claro el camino. No te vayas aun, solo dime una ultima palabra, unicamente que sigues creyendo en mi.
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