Tu etéreo





Día de recuerdos

semblantes indefinidos

desfilan por mis senderos.


Cientos de palabras sin letras

de personajes sin rostro

inconexos, solitarios

vagando...

aletargados,

indefinidos

...temiendo despertar memorias.


Me he detenido a pensar

quizá, algún día

tú, etéreo;

tú, fantasma

dejes de ser una nube sobre mí.


Quizá algún día,

te pierda en alguna esquina

me libere de ti

y entonces,

alguien pueda verme real,

posible, corpórea.

Hoy me dueles

Por que si, hoy me dueles

Me duele cada centímetro de piel

Esa que tú conociste antes que yo

Esa que fue tuya y nunca, nunca fue mía

Me duelen los besos que no te di

Me duelen todos los versos que te he escrito

Los que siempre digo que serán los últimos

Cierro los ojos

Y si, me duele también la soledad

Sobretodo la soledad

Y el frío y la oscuridad

Y tus labios cerrados… sellados

Y me duele el frío

Y la falta de abrigo

Me duele la ausencia de unos brazos

Me dueles Tú

En lo más hondo de las entrañas

M e ahogas

Me tomas presa

Me arden mis sueños

Y si… ¡Hoy me dueles!

Y no tengo miedo de decírtelo.

Noviembre 2008.

Elisewin




A esa niña de ojitos bailarines
y sonrisa radiante
que se esconde,
se esconde
pero está ansiosa de ser encontrada.











I
Sé de tus ansias,
casi lo siento en mi propia carne
casi sueño tus pesadillas
y respiro el hálito de tus miedos.

Sé de tu cansancio
de tus ojos sombríos
de aquellos labios que intentan ser sonrisa
pero que no logran más que una mueca.

Sé de tu dolor
del estrujamiento en tu pecho
del aguijón en tu corazón
y el vacío en tus entrañas.

Pero, sobretodo, sé del suelo movedizo
de los saltos trágicos
de la realidad tambaleante.


II
Miro tus ojos
sí, yo también lo he sentido
la frustración de nunca alcanzarlo
de nunca estár al nivel
de quedar siempre un paso atrás
de que sea inabarcable.

La sensación de mareo
la impotencia, el ansia, el frenesí
Las ganas de asirme ¡a alguien!, ¡a algo!



Los gritos desesperados,
los silencios desafiantes.


III
Pero, conozco también
la salvación que se esconde
en lo profundo del mar,
en el ímpetu de las olas
en la luz detrás de la luna

en la sensación del viento sobre la piel.

Sé, de anhelos que se pueden saciar
de historias que valen la pena
de mañanas de verano
de la lluvia que cae como caricia.

No te dejes llevar, pequeña,
por el espejo de oscuridad
cómo el pájaro vuela libre,
sal a buscar la vida.

¡Desafíala!, ¡Juega con ella!
¿Te digo un secreto?
Siempre se rinde...


Cansada de ser sombra


No es que te quiera para mí
ni siquiera que lo quiera todo
ni que exija un lugar privilegiado.

No puedo negar que en un principio
soñé que te encontraba cada noche,
que tejía con tus manos ilusiones rojas y doradas

No te diré que no me enamoré
no pretendo mentir negando
que mi imaginación encontró en ti
un paraíso, un oasis
que nada importaba más que tus manos, tus ojos
tus miradas cómplices y tus silencios llenos de palabras

No necesite mucho tiempo
para averiguar lo esporádico de tu amor
Bastaron unos instantes,
quizá un intercambio de palabras graves

Y es que, nos abrazamos tanto al ideal
lo apresamos tan fuerte entre las manos,
que al final, se escurrió entre los dedos
se desvaneció ante nuestros ojos

Sabes? No me importaba ser sólo eso
una ficción, un sueño, un anhelo escondido
No me importaba, si quiera, ser un escape, un refugio

No me importaba con tal de ser en ti
de existir en ti

Ayer, me cansé de ser una sombra
de la imposibilidad de mi propia luz

Y, aunque no me importa ser sólo eso,
la nostalgia se planta en la puerta
y me mira con ojos desafiantes
y yo,
yo no sé si me rendiré ante su mirada

Dolor a destiempo

Que te conozco, dolor, es verdad

Sólo tú y yo sabemos

Cómo nos hemos visto las caras

recorrido el cuerpo entero,

sembrando de temor las entrañas

y soñado con nuestros más grandes miedos

 

Estando, tomados de la mano

al borde del abismo,

besar nuestros rostros en las madrugadas,

tocar con nuestros dedos la hondura de la noche

 

Contigo noches en vela

de angustia y desasosiego

Contigo las sombras, los miedos y la espera

Contigo todo,

y contigo nada

 

¿No te habías ido ya?

¿No habíamos dejado saldadas las cuentas?

¿No te alejaste aquel día,

Presentándome la alegría?

 

Ahora, nos vemos otras caras

No es tu rostro oscuro

No son tus manos que aprisionan

No es tu mirada que condena

Sospecha

Este blog amenaza con su fin. Aparentemente  la alegría asusta a las musas.

En un bazar


Para ti,

El único capaz de sembrar de sueños mis entrañas.

Sobre la calle mantas y plásticos repartidos más o menos uniformemente bajo los toldos de colores. Una mezcla de aromas extravagantes. Señoras con niños de la mano, puestos de fruta, de ropa y de baratijas. Comida, olores, gente y más gente, bebés llorando y mujeres hablando. Hombres distraídos que caminan casi por inercia.

Ahí estaba yo, sentada, bajo el sol, y con una manta tendida en el suelo, sobre ella, las baratijas, cacharros y curiosidades de las que intentaba deshacerme. 

La gente pasaba sin poner mucha atención en mi puesto. Algunos, los más pocos, pasaban, observaban, después de vacilar un momento tomaban algo entre sus manos y lo examinaban para después regresarlo a su lugar sin emitir un solo sonido.

Ya era algo tarde, las horas parecían pasar lentamente, pesadas, arrastrando los minutos cómo si no pudieran con ellos. Agotada de nada, de ver pasar y pasar gente, de la soledad.

De pronto te acercaste Tú. Un hombre cómo cualquier otro, nadie se fijaba especialmente en Ti, un poco golpeado por la vida, se veía en tus manos, se veía en tu rostro, en tu ropa, pero sobretodo se veía en tu mirada, que desde el primer momento captó mi atención. Una mezcla de nostalgia y un brillo inigualable me hicieron perderme al instante. Te acercaste, observaste el panorama, tomaste algunas cosas fingiendo que te interesaban, pero en realidad ni siquiera posaste tu mirada en ellas. No me quitabas los ojos de encima. Yo no podía articular una palabra, Tu presencia me imponía tanto, era tan misterioso, no tenías nada fuera de lo normal, pero algo me hacía fijarme en Ti

Después de un rato, dejaste el último objeto sobre la manta color escarlata y clavaste aún más Tu mirada en mí. Tus ojos cafés penetraron mi ser por completo y me preguntaste con esa voz tan serena si aceptaba trueques. Sin saber lo que decía, te contesté que sí. Una vaga sonrisa se dibujó en tu rostro. Y sacaste de entre tu ropa un pequeño cofre. Mientras tanto yo guardaba los cacharros viejos, rotos y sucios en una bolsa con la misma apariencia. Te entregué la bolsa y pusiste el cofre entre mis manos. Y entonces pasó algo muy extraño, me embargó una profunda felicidad… Todo: los colores, la gente, los olores se borraron y me sentí borracha de alegría, una tranquilidad que nunca había experimentado…

Habías sido Tú, habías cambiado la baratija de mi vida y a cambio, habías dejado mis manos llenos de tesoros y sueños nuevos, inimaginables. Con tu mirada habías transformado mi realidad, y de pronto mi vida dejó las falsedades, los disfraces se me cayeron, quedé desnuda de todo, ¡libre!

Tú, te fuiste sin más, sin dar explicaciones, con una sonrisa complacida y una mirada que todavía me estremece en sueños.

Al anochecer, abrí la pequeña y dorada caja, sólo había un papel enrollado adentro con estas palabras escritas: 

"No importa qué sea eso que debes dejar ir. Sólo hazlo y verás cómo Yo hago nuevas todas las cosas."